Letras doradas de Antonio Ortiz Mena en el Congreso: Saúl Mireles

Antes Iniciar con este posicionamiento y en representación del grupo parlamentario del partido Acción Nacional quisiera dar la más cordial bienvenida a quien nos acompañan el día de hoy en está sesión, a nuestra gobernadora constitucional del estado, Maestra María Eugenia Campos Galván, a la magistrada presidenta del tribunal Superior de justicia del estado Licenciada Miriam Victoria Hernández Acosta, de igual manera bienvenido a nuestro estado al maestro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación así como a todas y todos aquí presentes.

Todos ustedes nos honran con su presencia. Reconozco al grupo parlamentario del Partido Revolucionario Institucional esta iniciativa.

El día de hoy nos congregamos para reconocer la obra y vida de Antonio Ortiz Mena un ilustre chihuahuense cuyo legado es digno de plasmar su nombre con letras doradas en este recinto del Honorable Congreso del Estado, espacio donde se reconoce la trayectoria de hombres y mujeres que fueron protagonistas en la lucha por la justicia de nuestra libertades.

Hay vidas dignas de reconocerse inmortalizarse y que son, en sí mismas, una moraleja nacional, es el caso de Antonio Ortiz Mena cuya obra representa un capitulo estelar en el siglo XX.

Fue uno de los siete sabios de la escuela nacional preparatoria y de la escuela nacional de jurisprudencia, la generación llamada de 1915 la cual tuvo como marca distintiva la fundación de las instituciones públicas que ahora nos sostienen, generación a la que perteneció otro ilustre chihuahuense cuyo nombre ya está plasmado en este recinto, Don Manuel Gómez Morin.

Rendir homenaje a Antonio Ortiz Mena es a la vez una referencia obligada a toda la etapa de la vida institucional de México.

La que fincó las bases del concepto moderno de las finanzas públicas y dio al país la estabilidad que permitió el desarrollo económico, es importante reconocer la trayectoria de este abogado sagas que demostró que la economía en la práctica es una muestra de que el servicio público en todos sus niveles no requiere de títulos académicos sino de cualidades como la probidad, la inteligencia, el decoro y sobre todo la experiencia.

Cuando uno examina los diversos aspectos de la vida de Antonio Ortiz Mena encuentra un ejemplo singular de lo que significa el cabal cumplimiento de una misión con énfasis en el servicio público y se convence de que hay hombres y mujeres cuyo destino, inteligencia y voluntad se realizan plenamente, las instituciones que se crean, en el caso de Antonio Ortiz Mena uno constata de nuevo las virtudes del jurista, del funcionario administrativo, del promotor de las instituciones de seguridad social, del banquero, del hacendista, en síntesis del hombre de estado permanentemente preocupados por los problemas de su país y ocupado en encontrarles una solución siempre imaginativa pero factible, inteligente y realista.

Es recordado por ser el único secretario de hacienda que duró doce años en el cargo sirviendo en dos sexenios consecutivos.

Durante su gestión al frente de la hacienda pública fue que implementó el famoso desarrollo estabilizador, aquella política económica que se ejecutó en coordinación entre el Banco de México y la secretaria de hacienda, fue bajo la administración hacendaria de Antonio Ortiz Mena cuando por primera vez el mercado internacional aceptó un crédito pagadero en pesos y esto ocurrió en un mundo en el que no faltaron recesiones internacionales ni presiones políticas derivado de lo más álgido de la posguerra y de la guerra fría, contra lo que pudiera afirmarse, la política financiera de esos años no fue una política absolutamente cerrada ni de aislamiento en el concierto internacional, por el contrario, se caracterizó por una apertura gradual adecuada a la cooperación con el exterior en todo lo que pudiera beneficiar al país.

Fiel a su vocación entendió la función de la Hacienda Pública como un instrumento redistributivo ante todo de justicia para la sociedad en general sin por ello incidir en la demagogia que descuida el orden y prudencia en el delicado manejo de los recursos de la nación, no aceptó la idea del populismo económico caracterizado por un intenso gasto gubernamental financiado con impresión monetaria y el nombramiento externo, prefirió el camino difícil por el equilibrio de presupuesto y la equidad fiscal como elementos promotores del verdadero desarrollo económico y social durante un número de razonable de años.

El paso de Ortiz Mena por la secretaría de hacienda y por todos los cargos que ocupo en su larga trayectoria de servidor público es un modelo digno de ser emulado y de ser registrado así por nuestra historia y justamente son personajes como Antonio Ortiz Mena y su brillante trayectoria en el servicio público la referencia por la que se deben conducir los servidores públicos en lugar de guiar su actuar ante los intereses políticos del poder anteponen esa visión estadista a largo plazo viendo por el bien de la nación y por ende por el bienestar de las futuras generaciones.

Así pues en el Partido Acción Nacional reconocemos la trayectoria de un personaje que nos demostró que la política debe ser entendida y practicada como el arte del buen gobierno, como la actividad a la que se dedican los verdaderos servidores públicos y no a las maniobras electoreras ni al frívolo aprovechamiento del poder.

Es entonces Antonio Ortiz Mena el hombre de estado que trascendió ideologías, partidos o sexenios ya que fue un constructor y edificador de instituciones orgullo chihuahuense y ejemplo del deber ser un funcionario en el ejercicio publico para la dignificación del gobierno las instituciones. Honor a quien honor merece Honor a Don Antonio Ortiz Mena.

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